Lentes
¿Cada cuánto hay que quitarse los lentes de contacto?
Los lentes de uso diario se quitan todas las noches antes de dormir. Dormir con ellos multiplica el riesgo de infección, y cada tipo de lente tiene su fecha de cambio.
La respuesta corta: si usas lentes de uso diario, que son la gran mayoría, te los quitas todas las noches antes de dormir, aunque estés cansado. Además, cada lente tiene una fecha de cambio que no depende de cuánto lo hayas usado.
¿Por qué no se puede dormir con ellos?
La córnea, la capa transparente del frente del ojo, recibe el oxígeno directamente del aire. Con el ojo cerrado y un lente encima, le llega mucho menos. Además, el lente acumula microorganismos durante el día. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), dormir con lentes de contacto aumenta entre seis y ocho veces el riesgo de una infección en el ojo. Algunas de esas infecciones son úlceras de córnea, que pueden dejar cicatrices y afectar la visión de forma permanente.
Existen lentes aprobados para uso prolongado, es decir, para dormir con ellos algunas noches. Pero solo se usan así si tu optómetra los adaptó específicamente para eso. Si no te lo dijeron, los tuyos son de uso diario.
¿Cuántas horas al día?
No hay un número único para todos: depende del tipo de lente, de tu lagrimeo y de cómo responde tu ojo. Por eso en la adaptación se define un tiempo de uso para ti. Como regla general, úsalos durante el día y deja que tus ojos descansen con gafas por la noche y, si puedes, algunos ratos el fin de semana. Por eso es buena idea tener siempre unas gafas con tu fórmula al día.
¿Cada cuánto se cambian?
Diarios: se usan un día y se botan. No se guardan ni se vuelven a poner.
Quincenales: se cambian a los 15 días de abiertos.
Mensuales: se cambian a los 30 días de abiertos, aunque no los hayas usado todos los días. El tiempo empieza a contar cuando abres el empaque, no por los días de uso.
Estirar un lente más allá de su fecha es una de las causas más comunes de irritación: con el tiempo acumula depósitos, deja pasar menos oxígeno y se vuelve más fácil que aparezca una infección.
Otros hábitos que protegen tus ojos
Lávate y sécate las manos antes de tocarlos. Límpialos y guárdalos solo en solución para lentes; nunca uses agua de la llave ni saliva. Usa solución nueva cada vez, sin rellenar la que quedó del día anterior. Cambia el estuche al menos cada tres meses. Y quítatelos antes de bañarte o nadar: el agua de la llave, de la piscina o del mar puede tener microorganismos que causan infecciones difíciles de tratar.
Estas reglas aplican igual para los lentes de colores, también los de fantasía para Halloween: aunque no tengan fórmula, son lentes de contacto y se cuidan exactamente igual.
Cuándo quitártelos de inmediato
Si sientes dolor, ardor, ojo rojo, visión borrosa, mucha sensibilidad a la luz o secreción, quítate los lentes y no te los vuelvas a poner. Guárdalos en su estuche y consulta pronto: llevar el lente a la consulta puede ayudar a identificar la causa.
Si tienes dolor, ojo rojo, visión borrosa o sensibilidad a la luz con los lentes puestos, quítatelos y consulta pronto. Si dormiste con ellos y al día siguiente notas molestias, no esperes a que pase solo.
Primera adaptación o cambio de lente. Enseñamos a ponértelos, cuidarlos y saber cuándo no usarlos.
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En Óptica Apolo llevamos más de 34 años cuidando la visión de familias bogotanas, en Bulevar Niza. Si algo de este artículo aplica a tu caso, escríbenos y lo revisamos juntos.
